Llegaron las elecciones para alcalde
Un país democrático en el que es obligatorio votar deja de ser tan democrático.
Como ya me habréis oído decir muchas veces: lo peor de Brasil es la política. Si no fuera por la corrupción de los políticos este país sería un verdadero paraíso. Por desgracia los intereses individuales de pocos atropellan el bienestar de una población que sufre con enormes problemas en la salud y educación pública.
Cuando llegan las elecciones para alcaldes y concejales (vereadores) se ven carteles colgados de muros, expuestos en las calles, pintados en las rocas de las montañas… todo lo necesario para divulgar el número del candidato.
Sí, número. Brasil es seguramente el país más organizado del mundo a la hora de votar. Cada candidato tiene un número que el votante registrará en una máquina el día de las elecciones. Pocas horas después los resultados son públicos. Un sistema que ya ha se está exportando hacia varios países del mal llamado “primer mundo”.
Todos los concejales tienen derecho a mostrar sus propuestas en la televisión durante “el horario electoral gratuito”, unos 20 minutos sobre las 7 horas de la tarde. Allí podemos ver candidatos de todo tipo, muchos de ellos sin ningún tipo de preparación, con grandes errores de portugués en sus discursos y propuestas sin pies ni cabeza.
Con los alcaldes no es así, claro. Los candidatos tienen más experiencia política y más dinero para sus campañas, pudiendo mostrar verdaderos reportajes en el horario electoral gratuito.
Lo que me impresiona no es la corrupción de ministros, alcaldes ni presidentes. Eso ocurre, de una u otra forma, en todos los países. Lo que me impresiona es la corrupción de los concejales, la falta de noción general de la realidad política de los candidatos y el poder que se les da cuando son elegidos.
Concejales que contratan a familiares que reciben pequeñas fortunas en forma de salario, emitiendo facturas ilegales para servicios sobrefacturados y con permiso para gastar el doble de lo que cobra un camarero en fotocopias.
Cuando los concejales de las ciudades necesiten de una mínima formación aceptable para ser candidatos, cuando exista un mayor control de los gastos públicos y la ley deje de favorecer a los criminales que actúan en la política este país será el que todos los brasileños sueñan
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Encarcelado Daniel Dantas, apellidado corrupción

Cuando se tienen tantos millones que es fácil comprar a cualquier entidad, sea física, política o económica, y exite una falta completa de escrúpulos, los millones se multiplican.
Eso es lo que ha ocurrido en los últimos diez años con uno de los banqueros que ha movido siempre los hilos de la corrupción política brasileña: Daniel Dantas.
Esta semana la prensa y televisión han divulgado su prisión. Después de años en busca de pruebas han conseguido encarcelarle, junto a otras grandes figuras de la política y economía brasileña (entre ellos un ex-alcalde de São Paulo).
Calro que con tantísimos millones bailando al son de la corrupción ha sido muy fácil salir de la prisión en menos de 24 horas, supongo que alguien estará bañándose en dinero con esta decisión.
Él responderá del juicio en libertad, desde donde podrá mover los hilos que tan ágilmente maneja. No puede sufrir la humillación de estar dentro de la cárcel, al fin y al cabo él ha robado a los brasileños muchos billones de reales, no un móvil ni una moto.
Podéis conocer a esta figura, seguramente bastante responsable por el estado actual del país, en el artículo a él dedicado en la Wikipedia.
Tags: corrupción, política, Televisión
Se vende pescado y cómo nos complicamos la vida

Aún tengo esta foto de la última vez que fui a Porto de Galinhas (hace unos seis meses).
Estaba tranquilamente sentado, dando el potito a mi hija que, por entonces, no tenía más de un año. Levanté la cabeza y allí los vi. Varias personas hablando del tiempo, del mar, de fútbol, de educación… personas humildes que viven vendiendo pescado que ellos mismos pescaban todas las mañanas. Amigos reunidos a las cuatro de la tarde en frente de su modesto negocio.
Al principio, al ver la placa desecha, dan ganas de salir corriendo y volver a nuestras grises ciudades llenas de corbatas. Hay que relajar y concentrarse en el verdadero significado de nuestra vida para acercarse, saludarles y felicitarles por una vida sencilla y repleta de amigos.
Recibí hoy mismo uno de esos espantosos mensajes en powerpoint que para decir 5 frases nos hacen ver cincuenta fotos de bebés. En resumen el mensaje era el siguiente:
- Hoy tenemos casas más grandes y familias más pequeñas. Más facilidades, pero menos tiempo.
- Tenemos mayor preparación, pero menos sentido común. Más conocimiento, pero menos discernimiento.
- Tenemos más expertos, pero más problemas. Más medicinas, pero menos bienestar
- Gastamos demasiado, Reímos demasiado poco, Conducimos demasiado rápido, Nos enojamos demasiado pronto, Nos acostamos demasiado tarde, Leemos demasiado poco y Vemos demasiada televisión.
- Aumentamos nuestras posesiones, pero disminuimos nuestros valores. Hablámos demasiado, amamos muy poco y mentimos muy a menudo.
- Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Hemos agregado años a nuestra vida, pero no vida a nuestros años.
- Tenemos más edificios y menos caracter. Autopistas más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero tenemos menos. Compramos más, pero nos divertimos menos. Hemos ido a la luna y regresado pero nos cuesta cruzar la calle para visitar a nuestros vecinos. Hemos conquistado el espacio exterior, pero no nuestro interior. Hemos desintegrado el átomo, pero no nuestros prejuicios.
- Escribimos más, aprendemos menos. Planeamos más, logramos menos. Hemos aprendido a correr, pero no a esperar. Tenemos ingresos más altos, pero moral más baja.
- Construimos más computadoras para manejar más información, para producir más copias pero, tenemos menos comunicación. Tenemos más cantidad, pero menos calidad. Es tiempo de comidas rápidas y digestión lenta. Hombres altos y caracteres bajos.
- Más entretenimiento… pero menos diversión. Más variedad de comidas… pero menos nutrición. Dos salarios… pero más divorcios. Mejores casas… pero hogares deshechos.
Es decir: valores. Vivir en Brasil, lojos de las grandes ciudades, permite estar más cerca de los valores por los cuales antes se luchaba. Hoy en día la lucha es tan eterna que nos olvidamos del motivo de la misma.
Todo esto pensaba mientras veía a los vendedores de pescado charlando en horario laboral…
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