El “sertão” brasileño

18-07-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Naturaleza |

De la misma forma que existen zonas riquísimas en Brasil (principalmente en el sur), otras prácticamente virgenes (en la parte amazónica), otras muy húmedas (litoral) y otras encharcadas (pantanal), también existen zonas que parecen verdaderos desiertos.

El “sertão” de Brasil se encuentra en el interior de algunos estados, os comentaré mi experiencia visitando el de Pernambuco, en el noreste.

Allí la gente vive con otros valores. Muchos hijos, mucho tiempo libre, una sonrisa en la boca y sed. El agua en estas tierras es transportada muchas veces desde zonas más favorecidas, tanto para el riego como para el consumo humano.

Aunque no suelen haber grandes ciudades en estas regiones sí se pueden encontrar poblaciones de varias decenas de miles de personas en medio de un desierto en el que la lluvia no hace ni sombra.

Cuando uno piensa en Brasil suele pensar en verde y azul, es raro imaginar un Brasil naranja y amarillo. Existe.

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San Juan en el interior de Pernambuco

19-06-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Danzas, Música |


Como os comenté el otro día: São João se acerca.

Aquí en el estado de Pernambuco es una de las fiestas más carismáticas del año, aunque el movimiento se concentre más en el interior del estado que en la capital, Recife.

La mayoría de las familias emigran hacia ciudades como Gravatá o Caruarú en busca de fiestas más tradicionale, con hogueras en las calles, petardos, fuegos artificiales y bailes tradicionales.

Caruarú es una pequeña ciudad conocida por su artesanía. Figuritas de arcilla de todas las formas y colores pueden ser adiquiridas en este lugar.

En el video se muestran dos elementos muy clásicos de esta ciudad: el calor de un baile típico de San Juan llamado Cuadrilla (en el que se imita una boda al ritmo de la música) con figuras de arcilla típicas del lugar.

Maiz, cuadrilla, forró, fuego… inolvidable.

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Se vende pescado y cómo nos complicamos la vida

07-06-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Comercio |

Aún tengo esta foto de la última vez que fui a Porto de Galinhas (hace unos seis meses).

Estaba tranquilamente sentado, dando el potito a mi hija que, por entonces, no tenía más de un año. Levanté la cabeza y allí los vi. Varias personas hablando del tiempo, del mar, de fútbol, de educación… personas humildes que viven vendiendo pescado que ellos mismos pescaban todas las mañanas. Amigos reunidos a las cuatro de la tarde en frente de su modesto negocio.

Al principio, al ver la placa desecha, dan ganas de salir corriendo y volver a nuestras grises ciudades llenas de corbatas. Hay que relajar y concentrarse en el verdadero significado de nuestra vida para acercarse, saludarles y felicitarles por una vida sencilla y repleta de amigos.

Recibí hoy mismo uno de esos espantosos mensajes en powerpoint que para decir 5 frases nos hacen ver cincuenta fotos de bebés. En resumen el mensaje era el siguiente:

- Hoy tenemos casas más grandes y familias más pequeñas. Más facilidades, pero menos tiempo.
- Tenemos mayor preparación, pero menos sentido común. Más conocimiento, pero menos discernimiento.
- Tenemos más expertos, pero más problemas. Más medicinas, pero menos bienestar
- Gastamos demasiado, Reímos demasiado poco, Conducimos demasiado rápido, Nos enojamos demasiado pronto, Nos acostamos demasiado tarde, Leemos demasiado poco y Vemos demasiada televisión.
- Aumentamos nuestras posesiones, pero disminuimos nuestros valores. Hablámos demasiado, amamos muy poco y mentimos muy a menudo.
- Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Hemos agregado años a nuestra vida, pero no vida a nuestros años.
- Tenemos más edificios y menos caracter. Autopistas más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero tenemos menos. Compramos más, pero nos divertimos menos. Hemos ido a la luna y regresado pero nos cuesta cruzar la calle para visitar a nuestros vecinos. Hemos conquistado el espacio exterior, pero no nuestro interior. Hemos desintegrado el átomo, pero no nuestros prejuicios.
- Escribimos más, aprendemos menos. Planeamos más, logramos menos. Hemos aprendido a correr, pero no a esperar. Tenemos ingresos más altos, pero moral más baja.
- Construimos más computadoras para manejar más información, para producir más copias pero, tenemos menos comunicación. Tenemos más cantidad, pero menos calidad. Es tiempo de comidas rápidas y digestión lenta. Hombres altos y caracteres bajos.
- Más entretenimiento… pero menos diversión. Más variedad de comidas… pero menos nutrición. Dos salarios… pero más divorcios. Mejores casas… pero hogares deshechos.

Es decir: valores. Vivir en Brasil, lojos de las grandes ciudades, permite estar más cerca de los valores por los cuales antes se luchaba. Hoy en día la lucha es tan eterna que nos olvidamos del motivo de la misma.

Todo esto pensaba mientras veía a los vendedores de pescado charlando en horario laboral…

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Transporte público en Brasil

06-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Transporte |

Autobus del interior de Pernambuco
Foto: Juan Diego Polo

Candado en la puerta
Foto: Juan Diego Polo

Salud, educación y transporte son, desde mi punto de vista, los tres principales pilares que necesitan ser alimentados con más frecuencia por los cofres públicos de Brasil.

Aunque la fotografía que os muestro es un caso extremo de decadencia en el transporte público del noreste del país representa perfectamente el sentimiento que habitantes y turistas tienen en lo que respecta a una necesidad tan básica como es el poder desplazarse de un lugar a otro.

El clima, extremadamente cálido en algunas zonas del norte del país, no invita a caminar por las calles de las grandes ciudades, dejando a gran parte de la población depender de otros medios de transporte. La clase media y alta pueden adquirir fácilmente un automóvil, dos o incluso tres por familia, la clase más pobre no pueden ni soñar con este bien de consumo y dependen única y exclusivamente de las facilidades ofrecidas por el gobierno.

En Recife, ciudad de más de tres millones de habitantes, no existe el metro como opción para desplazarse, limitándose éste a conectar pocos puntos de la periferia. Los habitantes dependen de la red de autobuses, desorganizada y gestionada por empresas privadas más interesadas en el lucro que en el bienestar de la población.

Falta de comodidad, calor, impuntualidad, falta de información de las rutas de los vehículos, curvas tomadas a alta velocidad causando eventuales caidas entre los pasajeros… son hechos comunes en el día a día, aunque no tan sorprendentes como ver a un autobús saltarse una parada ante la perplejidad de los que llevan más de media hora esperándolo.

Es cierto que cada vez se ven más autobuses con aire acondicionado, carriles exclusivos para este tipo de vehículos (evitando las típicas escenas de varios autobuses en paralelo ocupando todo el ancho de la calle) y rampas para minusválidos, lo que genera una esperanza de que veamos el final de esta situación en los próximos años.

Entrando en el repetitivo tema de los contrastes es importante recordar que este punto de vista es el de alguien que, como yo, vive en el noreste de Brasil. Si viajáis a São Paulo o Rio de Janeiro comprobaréis que existe un avance considerable en el transporte público. Por otro lado Curitiba o Brasilia son dos ciudades que ya han sido prestigiadas por varias ciudades del mundo por tener una red de transporte público extremadamente eficiente y organizada.

Sobre el transporte entre las lejanas ciudades: no existe red de trenes en el país y las carreteras están en un estado lamentable, dejando un enorme poder en manos de las pocas compañías aéreas. Este tema debe ser ampliado y analizado con detalle, por lo que escribiré sobre él otro día.

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El desierto interior

01-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Ciudades |

Cuando vemos un mapa del mundo nocturno podemos comprobar que la civilización tiende a agruparse en la zona más próxima al mar. Eso es una realidad en todos los países aunque, en Brasil, el fenómeno es exagerado.

Es cierto que podemos encontrar grandes ciudades sin costa, São Paulo es un ejemplo, Brasilia otro (aunque la capital fue construida en el interior de Brasil precisamente para poder desarrollar la región, no fue una agrupación natural), pero en un país del tamaño de Brasil se espera que la distribución de población y riqueza sea algo mayor.

El turismo se concentra también en las playas. Las maravillas del interior de Brasil (bosques, grutas, cataratas, fauna) son menos visitas y, no por ellos, menos sorprendentes.

Cuando se viaja hacia el interior de algunos estados el paisaje cambia. Lo que en unas zonas es verde virgen en otros es un desierto en el que pocos poblados se aventuran a desarrollarse.

La foto muestra el aspecto encantador de una clásica calle de Paraty, aunque no sea un símbolo de la pobreza que se ve en muchas de las ciudades interiores sí muestra la soledad que quiero representar con este texto.

Muchas veces os mostraré fotografías hechas en el interior de Pernambuco, donde parece que el tiempo decidió reposar hace algunos siglos.

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