¿Portugués de Portugal o de Brasil?
En estos seis años de vida en Brasil ya he podido darme cuenta que el idioma que por aquí hablan no tiene ni un poco de fácil.
El portugués está lleno de excepciones, de reglas que no se aplican en determinados casos y pronunciaciones complicadas para los que hablamos español.
Sonidos nasales y musicales, que acarician los oídos al disfrutar de la música popular brasileña, también generan dolores de cabeza a quien intenta hablar el idioma correctamente.
La asignatura de portugués en las escuelas es una de las más temidas. Es fácil encontrarse a licenciados y doctores que aún tienen dudas sobre la gramática portuguesa, imaginad a adolescentes haciendo selectividad para entrar en las universidades.
Durante los últimos meses se oye mucho hablar sobre la próxima reforma de la lengua portuguesa que pretende, por un lado, facilitar su aprendizaje y correcto uso y, por el otro, unificarse con la lengua hablada en Portugal que, para los que no lo saben, se diferencia con el brasileño más de lo que se parece.
Tanto es así que muchos son ya los libros brasileños que se han traducido al portugués de Portugal, algo que muchos estudiosos consideran absurdo desde un punto de vista económico.
Que en Portugal sean 10 millones y en Brasil 180 poco importa para los que quieren mantener sus fronteras más rígidas de lo necesario. Mientras muchos luchan por unificarse parece que Portugal quiere distanciarse más de su ex-colonia estableciendo normas y complicando más el tema.
El caso es que el portugués que conocemos aún será modificado, dando más dolores de cabeza a los que intentan estudiarlo y muchos más a los que intentan unificarlo.
Hoy mismo ley en la revista Época una frase que decía: Existe un diccionario universal de Español para los 18 países que lo hablan y no existe un diccionario de portugués único para los 4 que lo usan. Eso es, sin duda, falta de interés.
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La piña y los problemas con el portugués

Lo que véis en la foto no son piñas en Brasil, son “abacaxis”. Es mejor que lo tengáis claro al venir al país, porque aquí piña es lo que nosotros llamamos chirimollas, y se escribe “pinha”.
De la misma forma que los españoles podemos tener problemas con el trío piña-abacaxi-chirimolla, tenemos que tener cuidado con otras palabras que en Brasil tienen un siginificado completamente diferente.
Veamos uno de los ejemplos más interesantes:
“Oficina” aquí significa “Taller” (de mecánica de coches). Si decís “Taller” estaréis hablando de “cubiertos” (de la cocina), por otro lado a una oficina aquí se le llama escritório, que en español es un mueble.
A ver quién fue el que dijo que el portugués era fácil.
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