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Sin prisa, sin pausa

21-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Cultura, Profesiones |

Vela
Foto: Nohab Rocha

De la misma forma que defino a la mayoría de los brasileños como gente equilibrada que consigue vivir en paz con los demás y consigo mismo también es cierto que muchos carecen de ambición.

Sinceramente continúo creyendo que la ambición ha hecho más mal que bien en la humanidad, y lo digo yo, que me considero extremadamente ambicioso.

Desde un punto de vista histórico podemos preguntarnos, incluso, cómo es posible que las culturas encontradas en América estuvieran tan subdesarrolladas comparadas con las europeas, teniendo en cuenta que llevaban en este continente miles de años. ¿Falta de ambición natural?, ¿exceso de recursos naturales que no hacían necesarias alteraciones en el modus vivendi?, ¿clima cálido 12 meses al año permitiendo no desarrollar técnicas arquitectónicas?. Existen muchas teórias, no se si la falta de ambición esta considerada una de ellas.

Hace poco escuché una historia que recuerdo casi cada día:

Un hombre muy rico vio un pescador muy humilde en una playa. Se acercó a él y le preguntó si conseguía comida todos los días. El pescador le contestó que conseguía pescar durante 3 horas lo suficiente para alimentar a su familia. Ante esta respuesta el rico le propuso más horas de trabajo, pescaría más y vendería el resto, compraría otra barca y se la alquilaría al vecino. Le predijo que en pocos años tendría un imperio. Cuando el pescador le dijo: ¿Y para que quiero yo tanto dinero?, el rico le contestó: Para poder tener tiempo libre y poder jugar con tus hijos, pasear con tu esposa…
El pescador respondió: Eso es lo que hago yo todos los días cuando termino de pescar.

Ese es el motivo por lo que, seguramente, los pescadores de la foto estaban sonriendo.

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