São Paulo, un gigante de cemento

Aunque la capital de Brasil sea Brasilia, el corazón económico es, sin duda, São Paulo.
En esta ciudad se realizan todos los grandes negocios del país. Las grandes empresas se centran allí y, cuando no lo hacen, acaban haciéndolo con el tiempo.
Estuve allí dos veces, impresionado con las enormes avenidas, el tráfico infernal y el movimiento de corbatas en las calles.
Para disminuir la cantidad de vehículos existen reglas impresionantes. Matrículas acabadas con ciertos dígitos sólo pueden conducir determinados días, por ejemplo… reglas que aún así, son insuficientes para evitar la contaminación que muestro en la foto superior.
Exiten grandes parques, enormes centros comerciales, zonas residenciales relativamente tranquilas, enormes teatros… interminables opciones para el ocio de los más de 20 millones de habitantes que residen en esta ciudad (la mitad de la población existente en España).
São Paulo será un tema que trataré frecuentemente en este blog, ya que entender la forma de vida en ella es indispensable para los que quieren conocer el país o invertir en él.
Tags: ciudad, negocios, são paulo
Jaca, la mayor de las frutas

Foto: Juan Diego Polo

Foto: Juan Diego Polo
Una de las cosas que más me impresionaron al llegar a este país fue la variedad de frutas existentes.
Manga, cajá, cajú, mamão, maracujá, acerola, pitanga… la lista es interminable, cada fruta mejor que la anterior.
No hay ni un solo día que no tome zumos naturales de alguna de estas frutas. Se venden en forma de pulpa congelada. Puedes comprar pulpa para hacer un litro por menos de 2 reales (depende de la fruta).
La que veis en la foto es una jaca que compramos en Salvador de Bahía la semana pasada, una de las más grandes de por aquí. El ejemplar mostrado es de un tamaño normal para la especie.
La carne de la jaca, envolviendo enormes pepitas, tiene un sabor dulce, con bastantes propiedades nutritivas. Con la jaca de la foto tuvimos postre durante casi una semana.
Lo más sorprendente no es ver la jaca siendo cortada, lo que deja de piedra es ver varias jacas colgadas de un árbol que, aparentemente, no parece tan poderoso como para aguantar todo ese peso:

Gigantescos edificios, cárceles de lujo

Foto: p_atricinha
De la playa, pasando por los ríos y pafitas, llegamos a un típico paisaje de un barrio de clase media.
Edificios de más de 20 plantas con piscina, sala de fiestas, jardín, recreativo para niños, campo de fútbol, enormes plazas de aparcamiento y… cámaras de seguridad, altos muros, verjas eléctricas, guardias de seguridad…
Ahora estoy más acostumbrado a vivir en estas cárceles de lujo. El convivir tan cerca de clases sociales infinitamente más pobres los más afortunados protegen su patrimonio invirtiendo grandes cantidades de dinero en avanzados sistemas de seguridad.
Lo peor es que esos blancos muros encerrando maravillosos edificios hacen que las calles estén desiertas. No se ve en Recife a gente paseando por las calles, para eso están las playas y parques. Las calles sirven para conducir y para desplazarse caminando en cortos trayectos. Nadie camina por el placer de pasear.
Sin duda aquí puedo vivir en un apartamento con el que no podría ni soñar en Barcelona. Grande, luminoso, con dos plazas de aparcamiento, infraestructura de ensueño y por el valor de una plaza de parking en Madrid. Pero todo tiene un precio, aquí pago libertad.
Los fines de semana mucha gente huye a los únicos lugares en los que la seguridad está garantizada: las playas.
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