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El tiempo paró

07-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Playas |

Playa en la que no hay ni rastro del siglo XXI

Esa es la impresión que tengo cuando nos escapamos de vez en cuando a alguna playa poco frecuentada de este noreste de Brasil: la inexistencia del transcurrir del tiempo.

En la foto podéis ver la playa de Peroba, en el estado de Alagoas. El paisaje me recuerda al de Gramame, una playa que visité hace unos años cerca de João Pessoa, en el estado de Paraiba.

Las cabañas de los pescadores locales sorprenden a cualquiera que está acostumbrado a ver los gigantes de cemento de las grandes capitales brasileñas. A veces están construidas con cuatro palos y algunas hojas de palmera o bananeira, lo suficiente para protogerse del Sol durante la larga jornada de trabajo.

Barcas sencillas, redes desgastadas, manos fuertes llenas de callos, miradas tan profundas como el mar en el que trabajan, hogares tan sencillos que parecen salidos de otro tiempo… los pescadores brasileños parecen salidos de novelas clásicas.

Muchas veces me encuentro con románticas escenas de humildes pescadores en barcas que parecen haber guardado la historia del mar en las grietas de su madera. Recuperaré estos tesoros para mostrarlos en este blog.

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Transporte público en Brasil

06-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Transporte |

Autobus del interior de Pernambuco
Foto: Juan Diego Polo

Candado en la puerta
Foto: Juan Diego Polo

Salud, educación y transporte son, desde mi punto de vista, los tres principales pilares que necesitan ser alimentados con más frecuencia por los cofres públicos de Brasil.

Aunque la fotografía que os muestro es un caso extremo de decadencia en el transporte público del noreste del país representa perfectamente el sentimiento que habitantes y turistas tienen en lo que respecta a una necesidad tan básica como es el poder desplazarse de un lugar a otro.

El clima, extremadamente cálido en algunas zonas del norte del país, no invita a caminar por las calles de las grandes ciudades, dejando a gran parte de la población depender de otros medios de transporte. La clase media y alta pueden adquirir fácilmente un automóvil, dos o incluso tres por familia, la clase más pobre no pueden ni soñar con este bien de consumo y dependen única y exclusivamente de las facilidades ofrecidas por el gobierno.

En Recife, ciudad de más de tres millones de habitantes, no existe el metro como opción para desplazarse, limitándose éste a conectar pocos puntos de la periferia. Los habitantes dependen de la red de autobuses, desorganizada y gestionada por empresas privadas más interesadas en el lucro que en el bienestar de la población.

Falta de comodidad, calor, impuntualidad, falta de información de las rutas de los vehículos, curvas tomadas a alta velocidad causando eventuales caidas entre los pasajeros… son hechos comunes en el día a día, aunque no tan sorprendentes como ver a un autobús saltarse una parada ante la perplejidad de los que llevan más de media hora esperándolo.

Es cierto que cada vez se ven más autobuses con aire acondicionado, carriles exclusivos para este tipo de vehículos (evitando las típicas escenas de varios autobuses en paralelo ocupando todo el ancho de la calle) y rampas para minusválidos, lo que genera una esperanza de que veamos el final de esta situación en los próximos años.

Entrando en el repetitivo tema de los contrastes es importante recordar que este punto de vista es el de alguien que, como yo, vive en el noreste de Brasil. Si viajáis a São Paulo o Rio de Janeiro comprobaréis que existe un avance considerable en el transporte público. Por otro lado Curitiba o Brasilia son dos ciudades que ya han sido prestigiadas por varias ciudades del mundo por tener una red de transporte público extremadamente eficiente y organizada.

Sobre el transporte entre las lejanas ciudades: no existe red de trenes en el país y las carreteras están en un estado lamentable, dejando un enorme poder en manos de las pocas compañías aéreas. Este tema debe ser ampliado y analizado con detalle, por lo que escribiré sobre él otro día.

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Brasil multicultural

05-04-2008 | por Juan Diego Polo | Categoría: Cultura |

Indio amazónico

En cada estado de Brasil existen tradiciones que mezclan la cultura precolombina, africana, portuguesa y, en algunos lugares, europea.

Esta mezcla genera resultados sorprendentes, contrastes entre lo nuevo y lo milenario que hace juego con los contrastes sociales que se ven en el día a día.

En este blog iré mostrando las diferentes costumbres, supersticiones y fenómenos culturales resultados de la especial combinación de los pueblos que ya pasaron por aquí.

Y es que es fácil encontrar un brasileño con rasgos asiáticos, hijo o nieto de emigrantes japoneses, con rasgos africanos, descendiente de los esclavos que formaron enormes colonias en su tiempo, con aspecto alemán, rubios con ojos azules, descendientes de emigrantes europeos, con pelo suave y liso, descendiente de indios… y todas las mezclas genéticas posibles resultantes de este diverso pueblo.

De hecho el pasaporte de un brasileño es uno de los más valiosos en el mercado ilegal. Ya que cualquier persona del mundo puede pasar por brasileño.

Encontrar por las calles personas de los más diversos colores conviviendo con culturas de orígenes tan diversos es lo que hace de Brasil un lugar tan especial, un minimundo concentrado donde las personas están aprendiendo aún a vivir juntas.

Intolerancia, racismo y desprecio por clases y razas son elementos que no faltan, se respira todos los días, pero se hace en un ambiente multicultural donde brilla la esperanza de la igualdad entre seres humanos.

Aquí os dejo el enlace del blog sobre Diversidade Cultural del Ministerio de Cultura brasileño, dirijido hoy por el mito musical Gilberto Gil.

Aquí podéis ver una foto que podría ser obtenida fácilmente en cualquier calle de São Paulo.

Multicultural
Foto: caribb

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