Buggy, el coche de playa

Habréis notado que el noreste de Brasil está directamente relacionado con el mar y la vida en la playa. Es la atracción de lujo gratuita preferida por personas de cualquier clase social, playas de todo tipo para todos los gustos.
Muchas de las playas son de muy difícil acceso, otras no tanto. Independientemente de esta característica una cosa es común a todas ellas: no se puede circular en coches normales y, para eso, tenemos el buggy.
En la foto podéis ver el aspecto de este invento que permite pasar de playa en playa sobre los más agresivos suelos. Sin ellos muchas de las zonas más bonitas del litoral brasileño sólo podrían verse desde los cientos de barcos que rondan este paraíso natural.
Mucha gente vive de ellos, alquilándolos o haciendo de conductor a los turistas que están dispuestos a pagar unos reales por unas fotos que no tienen precio. Estos profesionales utilizan este medio de transporte para desplazarse habitualmente, con lo que no es raro encontrarlos en las grandes ciudades, dando un color especial a los grandes atascos urbanos.
Toda una sensación que debe experimentarse nada más llegar a estas tierras.
Tags: coches, Playas, Profesiones, Transporte
Contrastes hasta en el tráfico

Los que me leéis habitualmente ya habréis percibido que cuando se dice que Brasil es un país de contrastes no se bromea.
Se ven contrastes en los suelos, en las viviendas, en los empleos… hasta en el tráfico podemos ver como se mezcla lo antiguo con lo moderno, lo lujoso con lo mísero.
Imaginad una enorme avenida llena de coches de los más diversos modelos: mercedes, fiat, pajeros, corsas… de todos los precios y colores. Los coches avanzando despacio, veinte kilómetros por hora, como mucho, sin prisas, con algún que otro inconformista pitando inútilmente entre ruedas y ruedas. De repente todo para… un burro con una carreta llena de plástico reciclable cruza la avenida mientras miles de vehículos aguardan, algunos pacientemente.
Ver carretas del siglo XVII junto a cochazos salidos de la última de James Bond es algo normal en Recife, ciudad considerada como uno de los mayores centros tecnológicos de Brasil. Muchas veces empujada por animales, otras muchas por personas acostumbradas a arrastrar cientos de kilos de basura reciclable que podrán cambiar por algunos reales al final del día, como en el caso de la fotografía mostrada aquí.
Hay dos formas de enfrentar la situación: pitar y pitar hasta que el sonido del coche consiga eliminar esta triste realidad o bajar del coche y añadir vuestra botella vacía de coca en una de las carretas.
Tags: burro, contraste, miseria, pobreza, Transporte
Maria Farinha, el cangrejo de playa

Ir a la playa cuando el Sol aún no muerde (antes de las 8:00h, en el noreste de Brasil) y ver esta especie de cangrejo por todos los lados haciendo agujeros en la arena en busca de protección es un espectáculo que tendréis que ver con vuestros propios ojos.
Su nombre es Maria Farinha, aunque estuve llamándole cangrejo durante muchos meses, antes de acostumbrarme a tan curioso nombre. Los españoles tenemos la costumbre de llamar cangrejo a todo lo que tiene ese aspecto. Aquí en Brasil es diferente decir “carangueijo”, “guaiamum” o “maria farinha”, aunque las tres especies sean de la misma familia.
El bicho tiene más valor que fuerza. Es capaz de amenazaros con sus pequeñas pinzas, en posición Bruce Lee, hasta que encuentra el espacio suficiente como para correr lejos de cualquier presencia humana.
El sonido del mar, las aguas templadas, un Sol maravilloso, finísima arena y las Maria Farinhas jugando con sus agujeros. A eso le llamo yo un buen paseo matinal.
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