Olinda, ciudad patrimonio de la humanidad

A 10 minutos de carretera, saliendo de Recife, se llega a la ciudad del carnaval brasileño.
Olinda es una fantástica ciudad construida en pendientes de vértigo, lo que ofrece unas maravillosas vistas del mar y de Recife. Casas de colores con un estilo inconfundible y arquitectura que encanta a los que la visitan.
Si queréis conocer la historia de la ciudad y otros datos más objetivos podéis siempre visitar la Wikipedia. Aquí os voy a contar algunas cosas que por allí no aparecen.
Olinda es una ciudad dividida en dos partes: la histórica y la moderna. La moderna no tiene nada de especial, de forma que me la saltaré. La Olinda de arriba, la de las pendientes, la de los colores e iglesias, es una Olinda repleta de artistas y bohemios. Habitantes que viven del arte, que respiran un aire diferente del de las grandes ciudades.
Es normal pasear por las calles estrechas de Olinda viendo jóvenes sin ninguna preocupación por la moda o la tecnología.
Cuando llega febrero Olinda se transforma. Se convierte en el carnaval más animado de todo el mundo, con música y bebida desde varias semanas antes de la fecha oficial.
Las previas de Carnaval muchas veces son mejores que el propio carnaval. Menos gente y una animación espectacular. Aunque yo solamente he ido a unas pocas (no me gusta bailar) reconozco que es una verdadera fiesta.
Aunque las fiestas de Carnaval ocuparán una sección completa en este blog (quiero retirar la imagen equivocada que muchos tienen del Carnaval brasileño, identificándolo únicamente con los desfiles de Samba de Rio y São Paulo) no se puede hablar de Olinda sin hacer mención a su principal fiesta.
Tags: carnaval, ciudad, olinda, pernambuco
Un comentario en “Olinda, ciudad patrimonio de la humanidad”
Por marcela paoli en 17-11-08 | Responde
Hola! Me encanta lo que contás sobre Olinda…A veces me pregunto si todos los argentinos que van a Brasil cuando se puede, aprecian su parte cultural, su belleza arquitectónica, su historia presente en las fachadas, su buen gusto, sus artesanías tan bellas…Ni hablar de su naturaleza desbordante no sólo en las playas, la Mata Atlántica, ese olor a vegetación tan típico de allá…¡Esos verdes que brillan!
Yo recorrí lo que pude: en colectivos, caminando, mezclándome en la rutina de sus habitantes, para vivirla en su esencia lejos de lo turístico y me enamoré para volver en cuanto pueda…Todo es estimulante a los sentidos allá, es una fiesta para el cuerpo y el alma por éso, como decía un amigo: “Nadie sale ileso de venir caliente do Brasil”Gracias! y mandá las fotos que tengas!!!
Marcela