La hamaca, un secreto milenario

Aunque la imagen parece más romántica que práctica os puedo asegurar que no hay nada mejor para dormir que una buena hamaca.
Aquí en Brasil se usan mucho, principalmente en las zonas más cálidas, donde es difícil no ver una hamaca en cada balcón de los pisos.
Es muy curioso ver altos edificios de 20 o 30 plantas con una hamaca en cada una de las terrazas, le da un contraste tremendo al paisaje.
Para los que tuvimos problemas de columna la hamaca se ha convertido en el santo remedio. No hay nada que se ajuste al cuerpo mejor que una hamaca bien firme y de buena calidad.
Aquí en Recife podéis comprar hamacas por 30 reales y por 300, depende de la calidad, de la forma de confección, de los detalles… se pueden encontrar verdaderas obras de arte hechas a mano.
Tags: Arte, contraste, hamacas
Se acerca San Juan…

Foto: Juan Diego Polo
Se acerca el 24 de junio y, con la fecha, una de las fiestas más carismáticas del noreste brasileño: San Juan.
Los días en los que se celebra esta fecha las calles se llenan de hogueras de todos los tamaños, la gente bailando el tradicional forró (baile popular del noreste) y comiendo maiz preparado de las más diversas formas.
Ropas bien llamativas, pecas en las caras, camisas a cuadros, vestidos con parches… toda la indumentaria que haga recordar a como era la fiesta hace cien años en los pueblos del interior. La gente de la ciudad se disfraza como pueblerinos (matutos, como aquí los llaman) pintando algún diente de negro y hablando con más errores que aciertos.
Este teatro, junto con los bailes típicos de la época, hacen de la fecha una fiesta que ningún turista olvida, ni los extrangeros ni los nacionales.
Escribiré varias veces sobre esta fiesta haciendo referencia a los tipos de platos que se pueden preparar con maiz y con algunas músicas del tradicional forró.
La fiebre de las sandalias

Foto: Juan Diego Polo
Los turistas que a Brasil llegan no pueden irse sin un par de sandalias para cada uno de sus familiares. Sandalias en Brasil son como paella en España, si no lo pruebas es como si no has ido.
Es curioso como un calzado que inicialmente usaban los que no tenían dinero para comprar nada más sofisticado acaba convirtiéndose en símbolo de una nación y objeto preferido por turistas de todo el mundo (historia parecida a la de la paella, de hecho).
El clima en el noreste invita a llevar la mínima ropa posible, y eso incluye los pies. Pies casi desnudos andando sobre una pequeña plataforma de goma que, sinceramente hablando, está muy lejos de ser cómoda.
Cuando me puse una sandalia por primera vez (havaiana, para ser exactos) descubrí algo interesante: era virgen de dedo. Dolor intenso entre el dedo gordo y el siguiente durante los días que tarda en generarse el callo que todos los brasileños tienen en esa zona. Después no se puede vivir sin ellas.
Hoy en día existen de todos los colores, tamaños y marcas imaginables. El monopolio de la marca Havaianas acabó y existen muchos clones que imitan perfectamente el modelo que tantas fronteras atravesó.
Y es que es imposible no ver cientos de personas caminando por las asfaltadas calles de Recife con sus sandalias de turno, en bicicleta, en moto… siempre presentes.
Opción barata para la clase que, muchas veces, camina descalza por las calles y símbolo de estatus para los turistas que calzan una suela vestida de Brasil.
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