Observatorio astronómico en Recife

Foto: Juan Diego Polo
Como buen aficionado que fui a la astronomía una de las cosas que más me llamó la atención de la ciudad de Recife fue la existencia de un observatorio astrónomico en medio de la ciudad.
Se trata de la torre Malakoff, construida entre 1853 y 1855 para fines bélicos y con objetivos mucho más culturales hoy en día.
Generalmente hay interesantes exposiciones de fotografía dentro de la torre, con la azotea siempre abierta par alos que quieren echar un vistazo al cielo nocturno.
Aunque el cielo de Recife no sea el de las islas Canarias siempre se puede ver Jupiter, Saturno o Marte. En caso de cielo cubierto la vista del centro de la ciudad iluminado tampoco tiene desperdicio (ved la foto superior).
Tags: astronomía, Cultura, recife
Gilberto Gil: músico, ministro y leyenda

Desde que llegué a Brasil he ido enamorándome poco a poco de la música llamada MPB (música popular brasileira). Leyendas como Vinicius de Morães o Tom Jobin han hecho que este estilo rompa las enormes fronteras del país, teniendo fans en todos los rincones del mundo.
Gilberto Gil es una de las grandes figuras brasileñas en este mundo musical.
Envuelto en problemas políticos durante la dictadura y bien relacionado con grandes monstruos de la música internacional de todos los tiempos es desde 2003 ministro de cultura en Brasil.
La noticia no me gustó inicialmente. Un gran profesional en el mundo de la música no tiene porqué ser un buen ministro, son universos completamente diferentes. Ser el responsable por plantar la semilla de la cultura entre 180 millones de personas no debe ser tarea fácil, menos aún si tenemos en cuenta que en Brasil sólo hay carga horaria en las escuelas durante una jornada de cuatro horas diarias.
La mayoría de los grandes eventos culturales del país ocurren en São Paulo: museos, conciertos, operas, grandes exposiciones… el resto de las capitales tienen siempre que sufrir la sombra de esta realidad, sedientas de opciones que vayan más allá de los clásicos eventos regionales.
Desde que Gilberto está en el ministerio hemos podido ver que existe más preocupación en ampliar la red de telecomunicaciones para garantizar el acceso a Internet que en crear museos en las pequeñas capitales. Esta opción me parece muy inteligente. Teniendo en cuenta que su concepto de Internet va más allá de lo que generalmente la población tiene en mente:
Hasta que “los niños no aprendan antes a subir cosas a Internet que a bajarlas, y entiendan el Copyleft antes de vérselas con el Copyright”, no podrá cambiar el mundo a través de la tecnología, dijo, tras explicar que Brasil ya cuenta con 700 ‘puntos de cultura’ —es decir, puntos de acceso libre a la Red— en 700 comunidades y antes de entonar, con su guitarra, ‘Broadband Cordel’.
fuente: El mundo
Desde el inicio estoy atento a las decisiones de Gilberto en la política cultural del país. Mucho que hacer en un país en el cual lo más difícil es saber por dónde empezar.
Tags: Cultura, gilberto gil, Música, política
Sin prisa, sin pausa

Foto: Nohab Rocha
De la misma forma que defino a la mayoría de los brasileños como gente equilibrada que consigue vivir en paz con los demás y consigo mismo también es cierto que muchos carecen de ambición.
Sinceramente continúo creyendo que la ambición ha hecho más mal que bien en la humanidad, y lo digo yo, que me considero extremadamente ambicioso.
Desde un punto de vista histórico podemos preguntarnos, incluso, cómo es posible que las culturas encontradas en América estuvieran tan subdesarrolladas comparadas con las europeas, teniendo en cuenta que llevaban en este continente miles de años. ¿Falta de ambición natural?, ¿exceso de recursos naturales que no hacían necesarias alteraciones en el modus vivendi?, ¿clima cálido 12 meses al año permitiendo no desarrollar técnicas arquitectónicas?. Existen muchas teórias, no se si la falta de ambición esta considerada una de ellas.
Hace poco escuché una historia que recuerdo casi cada día:
Un hombre muy rico vio un pescador muy humilde en una playa. Se acercó a él y le preguntó si conseguía comida todos los días. El pescador le contestó que conseguía pescar durante 3 horas lo suficiente para alimentar a su familia. Ante esta respuesta el rico le propuso más horas de trabajo, pescaría más y vendería el resto, compraría otra barca y se la alquilaría al vecino. Le predijo que en pocos años tendría un imperio. Cuando el pescador le dijo: ¿Y para que quiero yo tanto dinero?, el rico le contestó: Para poder tener tiempo libre y poder jugar con tus hijos, pasear con tu esposa…
El pescador respondió: Eso es lo que hago yo todos los días cuando termino de pescar.
Ese es el motivo por lo que, seguramente, los pescadores de la foto estaban sonriendo.
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