Brasil, un país católico

Habiendo nacido yo en España, un país donde la religión católica está desapareciendo consumida por un creciente número de ateos practicantes, me impresiona como el pueblo brasileño se apega a la religión para dar sentido a sus vidas.
Desde vagos creyentes hasta fanáticos religiosos pueden encontrarse en enormes filas en las iglesias. Familias rezando antes de las comidas, pegatinas en los coches y camiones divulgando el poder de la fé del conductor son imágenes típicas del día a día.
La religión será un tema importante en vivoenbrasil.com. Os mostraré como se integran las numerosas religiones existentes en este país, desde las de origen europeo, como el espiritismo, hasta las nacidas en África, muy típicas en Bahía, todas ellas bajo la sombra de la dominante: la católica.
Esta forma de vivir sirve como alivio para mucha gente que no tiene como celebrar la vida terrena que lleva, la esperanza de un paraíso es el combustible que hace funcionar al coche de la vida.
Al margen de los problemas que puede tener dejarse guiar moralmente por la iglesia católica, (no olvidemos que la prohibición de uso de preservativos, por ejemplo, no ayuda a solucionar el enorme problema de control de natalidad existente en Brasil), os comentaré las escenas más sorprendentes relacionadas con el mundo de la religión en este país.
Tags: catolicismo, iglesias, Religión
2 comentarios en “Brasil, un país católico”
Por El Creador en 02-04-08 | Responde
La esperanza de otra vida mejor es lo único que hace soportable a mucha gente la que lleva. La miseria es un excelente caldo de cultivo para las religiones.
Por amaya en 04-04-08 | Responde
Hola!!
Personalmente el tema de la religión en Brasil me sorprende muchisimo especialmente las iglesias evangelicas. Es increible como consiguen sacar de la gente dinero , gente que apenas tiene para comer y despues puedes ver a los pastores como van en buenos coches y tienen casas grandes.A mi me da asco.Por no hablar de lo que la iglesia evangelica hace con la población indigena de Brasil.
Un saludo